
En unos días soplo dos velitas: los amistades se profundizaron, las lecturas de bloggeros amigos me enriquecieron, las visitas me hiceron emocionar (bue emocionar no, porque yo no me emociono), su fantástico humor me ha hecho reír tanto en posts como en comentarios de esa "manga de delincuentes"...quiero decir "grupos de intelectuales" que pululan por la bloggosfera como tábanos, las maravillosas fotografías de momentos especiales de cada uno y de paisajes me han impregnado e ilustrado (ya me siento como el Hombre Ilustrado de Ray Bradbury) y por algunas beatas beodas personas que prefiero no nombrar, ésto parece más una bodega de vinos que un blog: por eso éste zorro viejo solitario sólo tiene palabras de profundo agradecimento por tu compañia y tus visitas.
Retomo con las primeras palabras con que comencé a escribir aquí, como en Primero Inferior, bueno me callo a ver si todavía me emociono (bue emocionar no, porque yo no me emociono)...:
"MI NOMBRE SABE A HIERBA
De perfumes de hierbas que han impregnado mi espíritu. Aquellas que sólo aparecen en los atardeceres desde manzanillas a lavandas en los campos, de jazmines y glicinas en los caserones de tejas de Belgrano en mi infancia, de pequeñas rosas rosadas en racimos cuyas ramas cubrian las terraza y el portón de entrada de mi casa, de flores de eucaliptus despues una lluvia estival, de coronas de novia al comenzar la primavera y de blancas flores de ligustro en el verano.
Por eso mi nombre sabe a hierba, pero ese nombre no se lee, se siente."
Retomo con las primeras palabras con que comencé a escribir aquí, como en Primero Inferior, bueno me callo a ver si todavía me emociono (bue emocionar no, porque yo no me emociono)...:
"MI NOMBRE SABE A HIERBA
De perfumes de hierbas que han impregnado mi espíritu. Aquellas que sólo aparecen en los atardeceres desde manzanillas a lavandas en los campos, de jazmines y glicinas en los caserones de tejas de Belgrano en mi infancia, de pequeñas rosas rosadas en racimos cuyas ramas cubrian las terraza y el portón de entrada de mi casa, de flores de eucaliptus despues una lluvia estival, de coronas de novia al comenzar la primavera y de blancas flores de ligustro en el verano.
Por eso mi nombre sabe a hierba, pero ese nombre no se lee, se siente."